A todos nos han hecho alguna vez esta pregunta. Es más, en el fondo es una cuestión que nos podríamos plantear en cualquier momento (Jaime viene con un calendario y me dice “agosto vacaciones”, tiene claro el futuro)

Habitualmente la respuesta es algo soñado, una esperanza más o menos factible que encaja con lo que somos y pensamos en el momento en que la imaginamos. Puede que haya cosas que con el paso del tiempo, de alguna manera, se cumplan, pero lo normal es que las cosas no se parezcan a lo que en su día pensamos. La conclusión más razonable es que lo que ahora fantaseamos sobre lo que llegará será con toda seguridad erróneo.

Y aun sabiendo eso la necesidad hace que nos tengamos que parar a pensar en el futuro, no solo en el  propio sino también en el de aquellos más vulnerables de los que, en una u otra medida, somos responsables. Así, hacemos planes, soñamos con un trabajo, una casa,… casi siempre son cosas… (Contento!!!, dice Jaime, él siempre tiene claro lo que quiere que pase).